Las Dehesas de Logrosán y las Mesas de Alía ocupan la presierra villuerquina; entre los 400 y 500 metros, tierras llanas de apacible estar, sosegados animales entre las verdes praderas. Se convive en una armonía equilibra estares y asienta los espíritus.
Casi todo el año corren los regatos, los grandes ríos s cruzan serpenteando las dehesas, los pantanos ponen la nota azul en el paisaje.
El verano es bastante duro en estos campos, eltermómetro marca los casi cuarenta grados. El paisaje se torna de amarillos, solo la encina aguanta el embate; cantan el grillo y la chicharra,