En las Villuercas conviven dos maneras de entender la Gastronomía; del plato refinado al de subsistencia; de la cocina de la abundancia a la imaginación de la necesidad. Sin embargo muchos son los valores que encierran ambas concepciones: una sencilla sopa puede producir tantas sensaciones como el plato mas elaborado.
Los productos de la tierra marcan desde el principio la personalidad de los usos alimenticios de los habitantes; estos, se combinan con la abundante caza existente para dar recetas que desbordan sabor desde su nombre.
La cocina del Monasterio de Guadalupe ha sabido recoger multitud de menús con los que se agasajaba a reyes y nobles, muchas perviven en el recetario de hogares y restaurantes.