Todo está cubierto de una exhuberante vegetación que envuelve el aire de aromas siempre gratificantes. Una increíble fecundidad invade cada rincón, todo parece crecer en cualquier sitio
En cualquier parte su fauna salvaje te sorprenderá por su riqueza natural. Cualquier camino te encontrará cara a cara con la diverdidad de este medio: ciervos, corzos, zorros por el monte y águilas, halcones o buitres en cielo.

Las fuentes manan lo suficiente para satisfacer las necesidades de muchos pueblos comarcanos y aún queda para embalses y piscinas naturales.

El río Ruecas es el gran colector de aguas en el término. De menor importancia son el río Valvellido y el arroyo Endrinal que sirve de frontera con Logrosán.

El pantano del Cancho del Fresno recoge las recién nacidas aguas de lo más intrincado de las montañas. Es un lugar muy apacibe y entorno adecuado para múltiples actividades deportivas y turísticas.

Además de lugares habilitados para el baño y la pesca existen multitud de senderos y caminos que recorren la montaña por todas partes. La simple vuelta por el carril que lo circunda significa un acercamiento decidido a las entrañás de la tierra.