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Puerta
de lo imprevisible; último paso antes de adentrarnos en las mismas entrañas
del misterio,
siempre desconocido,
nunca aprendido
del todo...
Famosas
son las Pitarras locales que llevaron el nombre de Cañamero por todo
el mundo..
Desde
siempre la Villa fue la PARADA de avituallamiento, jolgorio y de gozo. Los
caminantes paraban antes de aventurarse por los recónditos vericuetos
de la montaña. Después de encomendarse a su Dios levantaban
el vaso brindando por la suerte que les avecinaba; muchas veces temerosos
y siempre sacando lo mejor de sí mismos.