Los adobes se hacían en el mismo pueblo, con una mezcla de agua, tierra y paja sin cocer. Se secaban al sol y luego se utilizaban. Las tapias eran de tierra apisonada dentro de un armazón de tablas que se quitaban una vez que el conjunto había tomado cuerpo.
Las casas contaban, generalmente, de dos plantas: la de abajo, que servía de vivienda, y la de arriba, utilizada como granero y pajar, a lo que llamaban “cámara”. Atrás solían tener una puerta, complementaria a la principal, que se denominaba “falsa”, por lo que los animales accedían a los corrales.
Las calles están llenas de sueños e historias, como la calle sola denominada así porque una peste arrasó toda la localidad quedando únicamente esta calle; la calle cantón, con significado “afueras” de una población por donde se hacia la ronda o donde estaban situadas las instalaciones militares en tiempos de revueltas o guerras, etc.…
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Paseo por el Casco Antiguo de Fuenlabrada de los Montes
Recorreremos la parte antigua de la localidad por las calles estrechas y tortuosas que forman un conjunto monumental.
Antiguamente, las casas no tenían terrazas, no estaban blanqueadas,
su color era terroso, con algunas fachadas encaladas. Se distinguen dos tipos
de casas:
• Las de la clase alta, construidas con piedra y ladrillo
• Las clases modestas, construidas con adobe o de tapia.