Se entra por los desfiladeros de la Sierra, entre un exquisito paisaje lleno de aromáticas hierbas, luego se asciende un alto otero desde el que se divisa un paisaje arrebatador.
Las montañas de Guadalupe son una hermosa visión en la lejanía, un lugar donde todo era montes bravos y tierra despoblada, allí en aquella gran montaña se haría un gran pueblo.